El nefasto cardenal Matei fue el magnífico beato Pío Nono, el mejor papa del XIX

15 Mar
El Espíritu Santo siempre vela por la Iglesia. 
El nefasto cardenal Matei fue el magnífico beato Pío Nono, el mejor papa del XIX

Giovanni Maria Mastai estudiante/ cuando fue a Montevideo / Papa Pío IX

Giovanni Mastai Ferretti, hijo de un conde, en 1827 fue nombrado arzobispo de Spoleto, a los 35 años de edad.

En esta etapa  simpatiza con los revolucionarios italianos hasta tal punto que gestiona la amnistía para los que participaron en una fallida revolución que en 1831 tiene lugar en su diócesis.

Además apoya la causa de la unificación italiana que está siendo liderada por los carbonarios.

En 1839 es nombrado Cardenal in pectore y dado a conocer el 14 de diciembre del año siguiente, con el título de Cardenal presbítero de los Santos Pedro y Marcelino.

En el cónclave que siguió a la muerte de Gregorio XVI es uno de los dos candidatos liberales, junto con Tommaso Pasquale Gizzi.

Mastai Ferretti fue elegido papa con una mayoría de 36 votos, mientras que Lambruschini, el candidato conservador, sólo obtuvo diez; Gizzi no recibió ningún voto. 

Dado que era de noche, no se realizó ningún anuncio formal, exceptuando la fumata blanca.

Muchos católicos asumieron que Gizzi había sido escogido como sucesor de San Pedro. 

De hecho, empezó a haber celebraciones en su ciudad natal, Ceccano, y sus ayudantes, de acuerdo con una antigua tradición, quemaron sus vestiduras cardenalicias.

A la mañana siguiente, se anunció la elección del cardenal Mastai Ferretti ante lo que debió ser una sorprendida multitud de católicos. 

Por supuesto, cuando el nuevo papa apareció en el balcón, el clima fue de júbilo entre los revolucionarios unionistas italianos. 

Mastai Ferretti escogió el nombre de Pío IX en honor de Pío VII (el papa que se aviene a coronar a Napoleón). 

Dados los antecedentes de Mastai, a las pocas horas de su elección llegó a Roma Karl Kajetan Gaisruck, cardenal del título de San Marco y arzobispo de Milán, que llevaba el veto del emperador Fernando I de Austria-Hungría a la elección de Mastai Ferretti, pero los hechos ya se habían consumado.

Pío IX fue entronizado el 21 de junio por el cardenal Ludovico Gazzoli, protodiácono de San Eustachio. 

Inmediatamente nombró a Gizzi secretario de Estado. 

Los liberales europeos aplaudieron su elección como Sumo Pontífice.

Pues bien, a partir de la elección, el Espíritu Santo obró.

En 1864 Pío IX promulgó la encíclica Quanta Cura, que lleva como apéndice el celebérrimo Syllabus Erroroum, compendio de ochenta proposiciones condenatorias de las herejías más peligrosas del momento. 

Específicamente anatematizó el panteísmo, el naturalismo, el racionalismo, el indeferentismo, el latitudinarismo, elsocialismo, el comunismo, el liberalismo, las sociedades secretas, el biblismo, y la autonomía de la sociedad civil, etc… 

Entre otras importantes medidas procede a la proclamación del dogma de la Inmaculada Concepción (encíclica Ineffabilis Deus de 8 de diciembre de 1854). 

Y la convocatoria del Concilio Vaticano I (1869-1870), donde se definió la infalibilidad papal para sus pronunciamientos ex cathedra -circunstancia ésta que se produce en contadísimas ocasiones- y el fortalecimiento del primado romano (constitución apostólica Pastor Aeternus de 18 de julio de 1870). 

El Concilio también recogió las tesis del Syllabus y mediante la constitución Dei Filius (De fide catholica) reconocía a los Romanos Pontifices el primado de jurisdicción sobre todos los obispos, tanto individual, como colectivamente considerados.

Durante el pontificado de Pío IX se inicia en la Iglesia el denominado catolicismo social, para defender los derechos de los trabajadores tras la revolución industrial.

Ya en la encíclica Quanta Cura, 1864, Pío IX  condena el socialismo y el liberalismo, con sus lamentables consecuencias económicas para grandes capas de la población, preparando un primer esbozo de las enseñanzas que León XIII desarrollará.

En la Quanta Cura denuncia conjuntamente, por una parte, la pretensión del socialismo del siglo XIX de sustituir la Providencia Divina por el Estado y, por otra, el carácter materialista e injusto del liberalismo económico que excluye el aspecto moral de las relaciones entre capital y trabajo. 

Y apoyó a Mons. Ketteler, a la vanguardia del movimiento social católico, cuyo pensamiento, sintetizado en su obra “La cuestión Obrera y el cristianismo” (1864), además de hacer el diagnóstico de la problemática, propone soluciones concretas: No se conformaba con sugerir algunas reformas, sino señalaba que el problema obrero era de tal magnitud que no se podía concebir sino mediante una nueva concepción del estado opuesta al individualismo liberal y al totalitarismo estatalista.

Además Pio IX superó  el jansenismo (un  catolicismo “calvinizado” centrado en el rigorismo moral) que infectaba la Iglesia Católica con la extensión de la práctica de los Sacramentos y devociones como la del Sagrado Corazón de Jesús 

 El Beato Papa Juan Pablo II declaró venerable a Pío IX el 6 de julio de 1985, y lo beatificó el 3 de septiembre de 2000

Lo volvemos a recalcar, un malísimo cardenal, cuya elección asustaría a los fieles, convertido por la gracia de estado en el mejor papa del siglo XIX y cuyas acción todavía disfrutamos

Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s

%d bloggers like this: