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El mismísimo diablo: Bergoglio

13 Jan

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Conclusiones post-sinodales

25 Oct

tomado de The Wanderer

1. ¿Qué consiguió el Sínodo? Nada. Nada más que aguas de borrajas para todos. Un documento diluido que dice más de lo mismo, sin las definiciones claras que buscaban los obispos católicos y sin las innovaciones que pretendían los progresistas.  
2. ¿Qué consiguió Bergoglio con el Sínodo?En primer lugar, mantener a la Iglesia durante dos años en un estado de permanente estrés, dividida, con agresiones entre sus miembros y con heridas de difícil curación. Consiguió hacer daño con la vieja táctica peronista que conocemos muy bien en Argentina: poner a unos contra otros para que el líder salga ganando y acumule poder. Consiguió también desenmascararse: los progresistas estarán ya anoticiados que es un saltimbanqui incapaz de realizar las reformas que les prometió a cambio de votos. Los católicos de todo el mundo, y no sólo los argentinos, saben ya que es un mono con navaja, peligrosísimo personaje con un enorme poder.  
3. ¿Qué decir del punto 85, que fue aprobado con la diferencia de apenas un voto? “Es por tanto deber de los presbíteros acompañar a las personas en el camino del discernimiento, según las enseñanzas de la Iglesia y las orientaciones del obispo”. Se estudiarán los casos de cada divorciado vuelto a casa y “el coloquio con el sacerdote, en foro interno (en confesión), sirve a la formación de un juicio correcto de lo que obstaculiza la posibilidad de una plena participación en la vida de la Iglesia (del divorciado) y sobre los pasos para favorecerla y hacerla crecer”. Podrán corregirme los que conocen más que yo de teología y de cánones, pero me parece que aquí no hay nada nuevo. Más aún, el discernimiento en el foro interno es doctrina católica, y es de sentido común. El único problema que veo es que tal discernimiento lo hagan con el sacerdote, pues ya todos sabemos que la inmensa mayoría de los sacerdotes de hoy, apenas si saben suficiente teología y moral para recitar el Credo, en el que probablemente no crean. Dudo de la calidad de discernimiento que algunos de ellos podrán proporcionar a los fieles.
4. ¿Hay algo nuevo en este punto? Los periodistas, muy decepcionados como bien puede notarse por ejemplo en el artículo de la Piqué en La Nación de hoy, se agarran de del punto 85 para presentar el sínodo como una “éxito de la línea aperturista del Papa Francisco”. Y es falso. El famoso discernimiento para el caso de los recasados se venía haciendo en el mundo desde hace décadas. Las personas divorciadas de un primer matrimonio y vueltas casar que quería participar en la vida parroquial y acercarse a la comunión, que no son una multitud, hace años que lo hacían. Tal como fue el caso del Motu Proprio que regula los procesos de nulidad matrimonial, se trata, en todo caso, de un blanqueo de situaciones que se daban de hecho. 
5. ¿Qué lección le quedó a Bergoglio del Sínodo? Que los obispos del mundo no son como los borreguiles obispos argentinos a los cuales estaba acostumbrado a mandar. Se ha dado cuenta que Pell, Sarah, Dolan, y muchos otros americanos, canadienses, africanos y europeos del este no son serviles y que ganaron la batalla. Aún teniendo todos los resortes del poder y habiendo hecho todas las trapisondas posibles, lo derrotaron. El punto más peligroso y más buscado por los progresistas era lograr algún ablandamiento acerca de la enseñanza de la Iglesia sobre la homosexualidad, lo que fue rechazado de plano y con dureza:  “En cuanto a los proyectos de equiparación al matrimonio de las uniones entre personas homosexuales, no existe fundamento alguno para asimilar o establecer analogías, ni remotas, entre las uniones homosexuales y el diseño de Dios sobre el matrimonio y la familia” (76).
6. ¿Qué lección le queda a la Iglesia del Sínodo? Que hay un buen grupo de obispos verdaderamente preocupados por conservar el depósito de la fe y dispuestos a luchar si a algún malandra se le ocurre tocarlo. En este sentido, el resultado del Sínodo implica un moderado optimismo para los fieles católicos. Y también ha quedado claro qué es lo que Bergoglio quiere hacer con la Iglesia. Un dato relevante que destaca Westen es que los padres sinodales que proponían las posiciones más escandalosas y reñidas con la fe, eran los que habían sido elegidos personalmente por Bergoglio y no por sus pares obispos. Es el caso de los americanos Cupich y Wuerl. A nadie se le escapa que el Papa les habrá dicho bien clarito qué es lo que quería que dijeran o que, al menos, ellos no dirían nada sin su aprobación. 
7. ¿Qué demostró el Sínodo? Que Bergoglio es el “Papa del mundo” y no el Papa de los católicos, para ponerlo en términos simples. Con esto quiero decir que su prestigio y autoridad los recibe de parte de los poderes del mundo (prensa, gobiernos, farándula, etc.) y no de los obispos o de los fieles católicos, excepto los progresistas. Este dato no le pasará desapercibido y, probablemente, en lo sucesivo acreciente su construcción de poder en esos sectores ajenos a la Iglesia para poder condicionar a la Esposa de Cristo.  
8. ¿Cómo quedó Francisco? Las homilías que descargó durante toda la semana pasada en Santa Marta y el discurso de clausura del Sínodo demuestran que está furioso porque ha sido derrotado, y eso significa quedar debilitado y perder poder. Un “ávido del poder” como Bergoglio, que a la maldad personal le añade las perversas mañas de la Compañía, en estas circunstancias es un personaje de cuidado. Como león herido, va a lastimar a cuantos pueda y va va a cejar en su empeño de “modernizar” a la Iglesia, aunque deberá buscar otro modo de hacerlo.
9. ¿Qué se avizora? Un efecto del Sínodo no querido por la camarilla de Bergoglio, es que polarizó las posiciones y aglutinó a los obispos católicos que se dieron cuenta quién es el que tienen enfrente. Si tuviéramos un cónclave dentro de poco -Dios así lo quiera-, ciertamente sería elegido algún cardenal que representara la línea diametralmente opuesta a la de Francisco. El Sínodo sirvió para medir fuerzas, y está a la vista quiénes ganaron. Por supuesto, el próximo Papa deberá enfrentarse a los ataques más descarnados y crueles de los poderes de este mundo que lo estarán midiendo continuamente con su antecesor, y destrozándolo en la prensa.
10. ¿Cómo queda la figura de Bergoglio? Como la de un gran vendedor de humo: armó un circo en el que él, como payaso en jefe, actúa semanalmente vendiendo la imagen de una Iglesia que se adapta al mundo y reinterpreta el Evangelio a la luz de los tiempos. Los medios de comunicación, como un huracán planetario, se ocupan de esparcir el humo por todos los rincones del orbe. En la realidad, nada, o muy poco realmente cambia, porque las puertas del infierno no prevalecerán. Pero a Bergoglio como al Príncipe de este mundo, no le interesa la Iglesia real; le interesa más bien la iglesia que él construye con humo, que es la que se presenta al mundo, la que confunde, la que engaña, la que fornica con los poderes de las tinieblas.

El nuevo orden mundial

22 Sep

Comunicado del Instituto Mater Boni Consilii relativo a la elección de Jorge M. Bergoglio

17 Mar

Comunicado del Instituto Mater Boni Consilii relativo a la elección de Jorge M. Bergoglio
 

El comunicado de nuestro Instituto del 11 de febrero, terminaba con estas palabras: “Sólo la elección de un verdadero sucesor de Pedro podría poner fin a esta crisis de autoridad, pero la composición del cuerpo electoral deja presagiar – un vista humana – que la noche será aún más profunda y el alba todavía lejana. ” Por desgracia, la realidad – con la elección del 13 de marzo pasado- fue más allá de las más pesimistas predicciones. Si el Gran Oriente de Italia, y aún más aquella particular organización masónica B’nai B’rith (Hijos de la Alianza) se han alegrado vivamente de la elección de la persona de Jorge Mario Bergoglio, el mundo católico, al contrario, llora está de luto por el contrario no sólo por estar aún privado de un verdadero, auténtico y legítimo Sucesor de Pedro y Vicario de Cristo, sino también porque ocupa la Sede Apostólica – en castigo por nuestros pecados y por otras razones inescrutables – un verdadero enemigo interno de la Iglesia Católica.

En este momento histórico, y a la espera de actos objetivos que confirmen o – ¡Lo quisiera Dios!- desmentir lo apenas escrito, en nuestro carácter de simples bautizados, confirmados o sacerdotes de la Iglesia Católica, pretendemos profesar nuestra fe, hacer algunas consideraciones, y presentar una apelación.

En primer lugar, los miembros del Instituto pretendemos aquí públicamente renovar la profesión propia de la fe católica del Concilio de Trento y el Vaticano I (DH 1862-1870) y el juramento antimodernista (DH desde 3537 hasta 3550), y, en particular, la propia fe “en orden al  Primado y al Autoridad Magisterio Infalible del Romano Pontífice, Vicario de Cristo y sucesor de Pedro, a quien Cristo ha confiado las llaves del reino de los cielos, la tarea de confirmar sus hermanos en la fe, y de apacentar su rebaño “. Primado que Cristo ha confiado a Pedro solo, y no establemente a todo el colegio apostólico y mucho menos con el “colegio episcopal”.

Los advenimientos recientes (renuncia de Joseph Ratzinger, la elección de Jorge M. Bergoglio) han, pues, recordado el rol de Dios y el de los hombres durante la vacancia de la Sede y la elección del nuevo Pontífice. Durante la vacancia de la Sede, la Autoridad permanece siempre en Cristo, la Cabeza invisible de la Iglesia y sólo “in radice” en el cuerpo moral que puede designar al nuevo pontífice.

Este cuerpo moral elige un candidato con los actos humanos propios de cada uno de los electores; la persona elegida debe pues aceptar, no sólo en las palabras, sino en la realidad el Sumo Pontificado, el que incluye la voluntad objetiva y habitual de realizar el fin mismo del Papado y el bien de la Iglesia.

También esta aceptación e intención son actos humanos, sujetos a todas las debilidades de otro acto humano. Estos actos humanos – de los electores y de los elegidos – constituyen el aspecto material del papado, papado que, sin embargo, no viene de los hombres, sino de Cristo mismo quien gobierna, santifica, enseña a la Iglesia, habitualmente, “con su” Vicario ” Yo estaré con vosotros … “(Mat. 28: 20). Cristo comunica, por consiguiente, a quien ha sido canónicamente elegido y realmente ha aceptado la Autoridad que lo constituye formalmente el Sumo Pontífice.

Y con simple acto voluntario de renuncia que Joseph Ratzinger ha rechazado la elección que había sido hecha de su persona, dejando así totalmente vacante a Sede, ha hecho explícito el no querer verdaderamente gobernar la Iglesia, “junto con Cristo” que le impedía, desde el principio, ser Papa.  Y con un acto de su voluntad, analógicamente, que Jorge M. Bergoglio no tiene objetivamente  la intención de gobernar la Iglesia aceptando el Sumo Pontificado, a tal punto que la noche de la elección no se ha él mismo presentado no como el Papa, sino sólo como el “obispo de Roma”, según la nueva doctrina de la colegialidad episcopal. Todos los actos de Jorge M. Bergoglio en su sede de Buenos Aires atestiguan, sin una sombra de duda, que pretende su rol en orden al diálogo interreligioso, especialmente con el judaísmo y al Ecumenismo (llegando al punto de hacerse bendecir e imponer las manos por los herejes), en fraternal unión con todos los enemigos de la Iglesia y de Cristo, en el más total desprecio por la Tradición dogmática litúrgica y disciplinar de la Iglesia Católica. Una semejante pública, habitual  intención es incompatible con el ser Papa, esto es con el ser  “una cum” la Cabeza Invisible de la Iglesia, Jesucristo nuestro Señor. Este es el análisis que nos parece debe hacerse para comprender la situación actual de la autoridad en la Iglesia.

Por lo tanto, dirigimos nuestra oración a Cristo, el Señor: “Domine, salva nos, perimus”! (Mateo 8: 23) Sólo el Señor, en la mediación de María, puede salvar y salvará a Su Iglesia.

Apelamos, pues, a los católicos que todavía se sienten unidos a la Tradición de la Iglesia, a fin de que abran los ojos y rompan audazmente la comunión con quien no puede representar a Jesucristo y Su Esposa, la Iglesia Católica.

Suplicamos, en fin, a los Santos Apóstoles Pedro y Pablo, a fin de que protejan la Iglesia Romana, y a los Santos Pontífices San Pío V y San Pío X a fin de que sostengan con su intercesión a todos los defensores de la Iglesia de sus enemigos internos y externos.

Verrua Savoia, 15 de marzo 2013